EL DESTETE ¿CUÁNDO Y CÓMO?

EL DESTETE ¿CUÁNDO Y CÓMO?

Si me preguntas soy muy radical.

Escribo este post justo después de acompañar a una mujer en su proceso de destete con su segundo hijo. (no podrías soñar donde vive esta madre… el formato online hace posible estas cosas)

Agradezco enormemente los aprendizajes que he tenido para entender que destetar es un proceso existencial.

Te cuento por si te ayuda, que a nivel personal llevo en mí dos experiencias de destete, cada una muy diferentes, de mis hijos Álvaro y Rubem, de las que sigo aprendiendo mucho.

Me considero bastante tajante en este tema, si me preguntas te voy a decir que el destete es una decisión TUYA. Y que esto no es excluyente con que tengas en cuenta a tu hijo en este proceso (quizá todo esto te parece una locura pero sigue leyendo maitia).

Si me dices que quieres hacer un destete respetuoso voy a querer conocer cuál es el significado de esta palabra en ti para que puedas conocer bien tu expectativa y la traduzcamos a tu situación personal, a tu propio reino y territorio.

Si quieres que te acompañe en esto irás comprendiendo que el desteta además de una decisión absolutamente personal tiene que ver con cómo te has relacionado tú cuando has dicho ADIÓS en una relación. Con cómo has vivido los cambios…. En definitiva…con cómo te has destetado tu de muchas situaciones anteriores. 

Porque para mi el destete tiene que ver con esto, con cómo entendemos la transformación de una forma de relacionarnos en algo nuevo, en una nueva forma de estar entre dos personas. Y esto a su vez tiene que ver con cómo nos relacionamos con el DOLOR y el DUELO que implican los cambios.

Si me preguntas por la forma de destetar verás de nuevo que soy bastante radical, no hay una receta ni una carta generalizada de instrucciones sobre cómo y cuándo hacerlo. Sino que va unido a cómo  y cuándo quieres hacerlo tu en tu propio reino. Y esto es muy bonito, porque cuando descubres esto…

Que destetar es enraizarte en una decisión importante para ti, que transitarlo con respeto tiene que ver con poder escucharte a ti la primera… que hacerlo con determinación tiene que ver con que hagas consciente lo que se te mueve al despedirte…

Cuando hayas mirado esto con amor, entonces la manera surgirá de forma orgánica y SABRÁS hacerlo. Me dirás VOY a hacerlo ASÍ, porque esto es lo que ocurre cuando podemos escucharnos de forma profunda, que nuestro corazón se sintoniza con nuestros pies.

Y estaremos juntas en esto si tu quieres.

Meditacion en el amor

MEDITACIÓN EN EL AMOR

Despertando al corazón

Hola maitia,
Hoy inicio una nueva forma de conectar contigo: la meditación.

Acabo de abrir mi canal en Youtube en el que iré poco a poco subiendo un material más espiritual que te ayude a transitar por los procesos de transformación que todas las mujeres vivimos.

En esta primera entrega te comparto la meditación que yo practico a diario.

Esta práctica tiene 2 intenciones:
1) Conectar con el Corazón y acceder a la sabiduría que guarda para ti.
2) Conectar tu corazón con el de tus seres queridos y propagar la energía del Amor antes que la del miedo.

Si te interesa conocer las investigaciones que hay detrás te animo a que explores a Joe Dispenza, Greg Braden, Bruce Lipton y el HMI.


¡Disfruta!

Todo lo esto lo hemos hecho en casa con tres hijos, dos gatos y mucho amor.

CONFESIONES SOBRE MI CRIANZA

CONFESIONES SOBRE MI CRIANZA

Antes de ser madre pensaba en la cantidad de cosas que me gustaría enseñar a mis hijos (amor, valores, conocimiento… etc) pero justamente cuando me hice madre, las cosas cambiaron: fui yo quien aprendió a cambiar el verbo educar por el de RE-conocer. He cambiado mucho con mis maternidades y me doy cuenta que hay muy poco que yo pueda enseñar.

Y entonces me dirás: – ¡Pero cómo! Tendrán que aprender a respetar, a ser justos….nosotros sentimos que, más que enseñar algo prestablecido, el reto está en SER quienes somos cada uno, para que el sentido del cuidado en la convivencia se despliegue desde lo real.

Ahora puedo decirte que siento en lo profundo de mí una certeza. Lo único que puedo hacer por ellos es tener la vida que me representa, que representa mi querer…cómo quiero vivir yo, cómo vivo los valores importantes para mí, cuáles son mis necesidades, mis límites, cómo me siento conectada en lo que pienso hago y actúo… (La pregunta constante de ¿Cómo soy más «yo misma»?) Este proceso me compromete para toda mi vida y ellos al estar ahí, siendo testigos, podrán tomar de él lo que necesiten y construir su propio camino.

Dejar de exigirme educar y empezar a conocerles, a reconocerme. A escuchar más lo que les inquieta, cómo ven la vida, lo que les apasiona… y entonces claramente nos veo caminando juntos, acompañándonos. Así es mucho más fácil y menos exigente.

Voy perdiendo el miedo a decir “esto no lo sé”, “no me acuerdo” y ahora pregunto “¿lo investigamos juntos?”

En nuestra familia apostamos por dejar que cada uno vaya descubriendo su propia moral y sentido de justicia, la que nos nace de dentro (¡ claro que no es fácil! hay muchos tirones de mis aprendizajes que me hacen dudar y me desvían de lo que nos nace de verdad) se trata de recordar continuamente que la cosa va de dentro hacia afuera y no al revés. Lo más difícil es deshacerme de esa madre que un dia me dije que sería y que, más que ayudar, me aprieta el pecho y me aparta de la risa. Risa por ver que jamás imaginé que en mi casa hubiera varias consolas desde tan pronto, salieran a la calle en plena nevada en pantalones cortos, que leyeran y escribieran sin que nadie les enseñara a hacerlo, o que me dijeran en sus enfados «mamá no quiero que seas mi madre ahora»…

Seguramente te preguntarás
¿es todo asi de fácil? ¿y las situaciones difíciles?

Lo primero es asumir que las hay, son conflictos diarios que forman parte de crecer y relacionarse con el mundo. No habla de ser mejor o peor familia.
Después el Re-Conocimiento. Esa llamada a volver a mí, escuchar mis necesidades, las suyas y las de la familia. Todas son igual de importantes y el trabajo es encajarlas y respetarlas como se puede, desmarcándome de las teorías y las pautas externas. Centrándome en aquello que hace que vivamos con más armonía. Y eso es de cada sistema. Único e intransferible. 

Re-Conozco que ellos han venido al mundo a través de mí. Les cuido, les quiero y les muestro quien soy (y voy aprendiendo a SER desde dentro) Ahora aprendemos juntos.

Estamos aprendiendo a celebrar cada brote de crecimiento, reconocerles que van conquistando su soberanía,  que se van haciendo dueños de sus cuerpos y sus decisiones cada vez más. ¡Recordar lo  bonito que es crecer!.

Y yo voy recuperándome también a mi misma.

Embarazo y emociones en tiempos de pandemia

EMBARAZO Y EMOCIONES
EN TIEMPOS DE PANDEMIA

La gestación supone un tiempo sagrado para la mujer y este valor se pierde cada vez más. Y entonces pienso… si ya de por sí estar embarazada supone para muchas mujeres una carrera de obstáculos, imagínate cómo se SIENTE cuando sumamos el escenario pandemia.

Ahora que soy madre de 3 crías (con sus respectivas etapas de embarazo, parto y postparto) pienso en cómo nuestra sociedad se desconecta del significado de gestar una vida a nivel existencial y terminamos considerándolo un asunto médico (ese estrés constante con cada visita al médico que se convierte en un “respira, tranquila… el bebé está bien… pero falta hacerse la prueba…) así que no voy a centrarme mucho en hablar de cómo vas a vivir el día a día en el sistema de salud con todo esto del COVID. Más bien quiero centrarme en tí bella, transmitirte 3 ideas básicas que debes recordar (ahora más que nunca) sobre tus emociones en el embarazo:

1. Protege tu sistema nervioso.

Los medios de comunicación y los ambientes centrados en la pandemia son altamente estresantes, salte de ellos, revisa dónde te estás moviendo, pero ¡ojo! no te aisles, busca espacios donde estar acompañada.

Una forma de cuidar tu sistema nervioso es encontrarte en un lugar donde sientas calma, ternura, donde haya espacio para la risa y la creatividad. ¿Qué te gusta hacer? ¿Con quién te apetece estar?


2.Busca compañía y paz

Cuando aparezca la preocupación, las inquietudes o el miedo busca un acompañamiento amoroso o vínculos donde puedas expresar cómo te sientes sin ser juzgada. Las embarazadas necesitan expresar (si hace falta mil veces) sus miedos para dar espacio, valor y entendimiento a sus mensajes.

No  temas  tu ansiedad, cuanto más luches contra ella o intentes contenerla, más conflicto vivirás contigo y tu bebé. A las madres a las que acompaño en esos momentos les sugiero que hablen con sus hijos desde ya.

-“Hijo tú no eres culpable de mis emociones. Esto es lo que estoy viviendo ahora y con amor, me estoy haciendo cargo. Crece tranquilo, esto también forma parte de la vida”

3.Pon foco en  tu cuerpo


La vivencia de la pandemia hace mucho más necesario (pero también posible) que la madre pueda poner el foco en el cuerpo. Tenemos tiempo.

Haz ejercicios de meditación y visualización para conectar con tu confianza y corazón. Que tus emociones no se bloqueen, libéralas y aligera peso de cara al parto.

Los masajes son muy indicados, fomentan un estado oxitocínico antiestrés y de calma.

En general las propuestas que hacen al cuerpo bailar, cantar y moverse (como el yoga especializado en embarazo y postparto) y toda terapia corporal que ayude a mover el miedo y la ansiedad.

Piensa y siente maitía. De cara al parto estate atenta e informada de los protocolos del hospital, haz tu plan de parto y si te sientes perdida en esto, busca acompañamiento.

Porque a pesar de todo es tu momento sagrado, sigues siendo una mujer poderosa. El acto de crear y gestar una vida requiere de toda tu potencia y tu belleza. No dejes que el miedo de fuera, te aparte de esto.

El masaje en la maternidad

EL MASAJE EN LA MATERNIDAD

El masaje favorece el anclaje en el nuevo rol de madre. El cuerpo materno recibe sostén y entiende el sentido de maternar. Es una fuente de placer en medio de tanta entrega.

En muchas tradiciones, la embarazada y la puérpera reciben cuidados físicos especiales porque se considera que esta etapa es un momento muy delicado. En occidente nos cuesta mucho cuidarnos y atender las necesidades específicas del cuerpo.

La embarazada necesita tranquilidad, sosiego, ligereza. Que su metabolismo fluya equilibrado y su sistema nervioso este parasimpático, en la confianza. La puérpera necesita calor, energía, unidad después de la apertura tan grande que vive tras dar a luz.


El masaje aporta claridad mental y relajación de los órganos sensoriales. Es muy positivo para prevenir y reducir estados emocionales de inquietud, ansiedad, estrés. (Y ya te digo yo que todos esos estados los vas a vivir como madre, así que recibir un apoyo va a ser necesario) De hecho, las cosmovisiones más antiguas lo ven muy favorable en los casos de baby blues o en otros más clínicos como la depresión posparto.

El masaje en la maternidad, es una vía de contacto directa con las mujeres a las que acompaño. Después de varios años creando vínculos a través de la palabra, sentía que me faltaba algo para entregarme más a la persona. (Y no, ya no se trataba de formarme en terapias más corporales porque en mi experiencia está el psicodrama, la bioenergética…) sentía un llamado muy claro para trabajar el cuerpo a través de mis manos y entregar lo mejor de mi.

Si soy honesta supongo que el recuerdo de mi madre masajeándonos a todos, ha sido una experiencia de conexión muy profunda para mi así que cuando nació Rubem mi segundo hijo, materialicé el impulso de formarme en una escuela de masaje tibetano. (Todavía estaba yo amamantando, así que Daniel traía a nuestro bebé en los descansos).

A partir de ahí he ido incorporando diferentes tratamientos y técnicas, las piedras, el horme, el rebozo mexicano y el maravilloso tratamiento del posparto mexicano que incluye la famosa CERRADA. (Honro a mis maestros por transmitirme conocimiento tan bello y mantenerlo vivo)

Las mujeres que eligen amamantar, después de los masajes, describen mayor facilidad en sus lactancias por su efecto antiestrés y activador del sistema de la oxitocina.

Todavía no nos atrevemos mucho a creernos merecedoras del placer, del cuidado, lo vemos como un premio, un artículo de lujo. Yo lo planteo como la condición, el punto de partida para maternar de forma placentera. 

Miles de excusas se le ocurren a nuestra mente para sabotearnos: el tiempo, el coste, la culpa… todo depende de lo que pongas en el centro de tus prioridades maitia. (Ah! y no olvides que puede ser un regalo estupendo, así que puedes elegirlo para ti, regalarlo a otra madres o incluso, por qué no, pedir a otro que te lo regale).

¿A que le das valor en tu vida? Yo aquí te espero, para cuidarte como necesitas. 

Cambios en la pareja después de los hijos

CAMBIOS EN LA PAREJA
DESPUÉS DE LOS HIJOS.

La llegada del bebé supone el nacimiento de una “nueva madre” pero estos cambios también afectan a las parejas. Si necesitas una estadística te la doy rápido, 99% de las parejas sufren fuertes reajustes tras formar una familia. (así que respira con tranquilidad, no solo os está pasando a vosotros)

Cada hijo trae consigo alegrías pero también nuevos retos. Como pareja tendréis que afrontar nuevas realidades, decisiones que no estaban previstas. El cansancio y la entrega diaria, hacen que nos focalicemos en sobrevivir cada día sin apenas darnos cuenta de las  necesidades de la pareja.

Realmente no es un tema nuevo, la pareja queda en último lugar y el riesgo de crisis y separaciones aumenta pero quiero darte un matiz diferente.

Los cambios en la pareja van en en la misma línea en la que veo la maternidad: una transformación.

Hay un cambio sin retorno entre la pareja pre y post hijos por eso no te hablo de  “la recuperación de la relación»  sino de un REDESCUBRIMIENTO del nuevo par de dos que habéis creado una familia. 

10 PREGUNTAS PARA REDESCUBRIR
LA PAREJA DESPUÉS DE LOS HIJOS

Se trata de RESIGNIFICAR aquello que ya fue antes de que los niños llegaran. Cosas que son muy importantes para cada uno (Juntos y por separado)

1.¿Quiénes somos ahora?
2.¿Cómo disfrutamos ahora de estar juntos?
3.¿Qué necesitamos?
4.¿Tenemos nuevas pasiones?
5.¿Cuáles son los nuevos tiempos y espacios a ocupar juntos?

6.¿Cómo es nuestro placer sexual?
7.¿Cómo nos está afectando el cansancio o la rutina ?
8.¿De qué nos apetece hablar?
9.¿Qué me gusta de ti ahora?
10.¿Cómo nos comunicamos

No es casualidad que la última pregunta sea la comunicación. Después de varios años acompañando a parejas (y de vivirlo con la mía… ¡Gracias Daniel!) he constatado que lo que la mantiene viva  es la comunicación. Aún en época de tormentas (y hasta tormentones) si hay una buena forma de comunicarse (y una base fuerte) hay lugar para el acercamiento.


Daniel y yo nos hemos alejado y reencontrado muchas veces. Recuerdo una época (después del nacimiento de Rubem, nuestro segundo hijo) en la que nunca me sacaba entera en las fotos con los niños (suena fuerte pero era como si no nos viésemos) Fue una época difícil, nos costaba hablar sin discutir y los dos sentíamos muy poco reconocimiento del otro. No sabíamos pedirnos lo que necesitábamos pero aprendimos y seguimos haciéndolo. Ahora con Rosa, nuestra tercera cría, aprendemos nuevas formas de disfrutar juntos.

Es fácil caer en el frío invierno parejil (seguro que sabes a qué me refiero) donde todo da pereza y el ruido de los niños tapa estos cambios. Pero si te apetece, puedes enfocarlo como un nuevo juego, un descubrir quiénes sois ahora juntos. No te voy a engañar, no es fácil y hay mucho miedo a la separación, muchas parejas en este resurgimiento descubren que ya no quieren/pueden estar juntas; otras recorren un camino de reconocimiento y reencuentro. Todo puede pasar.

Pedir apoyo en momentos difíciles no significa debilidad, es valentía para crecer y ganas de estar mejor. En los tiempos que corren, mantener la autenticidad y el placer en la pareja es un gran reto maitia. Acompañar a parejas a expresarse de forma más clara y auténtica me nutre mucho y en ocasiones Daniel y yo acompañamos a la misma pareja, lo que lo hace doblemente enriquecedor, así que recuerda que podemos vivir juntos esta transformación.

EL CANSANCIO EN LA MATERNIDAD

EL CANSANCIO EN LA MATERNIDAD

La maternidad implica cansancio pero te aseguro que no es incompatible con disfrutar de la crianza. Este cansancio que es esperable, puede pesar más de la cuenta. Aunque cada mujer lo vive diferente, no hay clave o fórmula perfecta para evitarlo. Quiero contarte algunas cosas que espero hagan más liviano tu proceso.

Rosa, yo y mis ojeras
haciendo su aparición estelar

El cuerpo: el cansancio propio
de gestar y parir.

Las transformaciones que ocurren desde el embarazo hasta el parto (la maquinaria hormonal, los cambios que sufre hasta el esqueleto, y después todo volviendo a su lugar) consumen parte de tu energía.

El impacto psicológico de la experiencia. Puedes haber sido víctima de algún tipo de violencia obstétrica, o haber vivido situaciones que generen un proceso de estrés postraumático.  Resulta muy sanador  elaborar estas experiencias para no arrastrarlas contigo.

La mente: estreno, aterrizaje y reconfiguración
que también cansan.

La nueva maternidad reconfigura la familia tal y como estaba, supone reaprenderlo todo y eso consume muchísima energía mental. Aunque nuestro cerebro está programado para implementar la conducta del maternaje, hay una parte de adaptación que nadie puede ahorrarnos y la exigencia por hacerlo todo bien, puede ser brutal.

Los cambios emocionales hacen de cada día una montaña rusa, aparece  culpa por lo que sentimos y ésta también agota.  La nueva responsabilidad por cuidar y proteger a esta nueva personita hará que tu corazón se transforme para crecer.

Lo cotidiano: arrastrar horas de sueño y encontrar
la forma de conciliar, también fatiga.

A veces desde antes del parto ya no dormimos bien y después el ciclo de descanso normal ya no está. El cansancio se nos sube a la espalda y es difícil de gestionar, pero todo pasa. 

Está también el cansancio de integrar la maternidad dentro de tu vida, de conciliar con otras áreas. Pero este cansancio podría  pesar  más  si le añadimos la carga de la frustración. Pensar que hay cosas que no han sido como esperabas, eso que proyectaste de tí siendo madre, los estereotipos sociales.. no es fácil maja, estamos divididas y lidiar con esto mientras aterrizamos en la maternidad es agotador.

Un tránsito con más PAZ

Aunque no hay fórmula secreta para acabar con el cansancio, puedes colocarte en un lugar interno distinto al de CARGAR.

«Ríndete a una forma abierta y desestructurada de estar en tu maternidad»

Recibe este consejo como una guía, asimilalo con tu realidad y cultura.
ABIERTA a la nueva experiencia:
  1. Afloja expectativas diarias. 
  2. Recuérdate que es un tiempo nuevo con un ritmo distinto. 
  3. Las rutinas se irán imponiendo de forma natural, aquellas que sólo a tu familia le funcionan.
DESESTRUCTURADA, cuestiona ideas preestablecidas sobre la maternidad.
  1. Da paso a la realidad de lo que experimentas TÚ 
  2. Desde tu experiencia real pregúntate, ¿Qué necesito? ¿Cómo puedo procurármelo?

Y por último, busca tus apoyos. Quizás necesites un acompañamiento que te reconforte. Desde Maitia te lo ofrezco. Busca madres que estén viviendo lo mismo que tú, hay muchos grupos y si ya los tienes aprovéchalos! ¡suertuda!

YOGA PARA MAMÁS CON BEBÉS

YOGA PARA MAMÁS CON BEBÉS

Os dije en instagram que os contaría más sobre mi clase de yoga para mamás con bebés y es que las madres puérperas estamos en un momento vulnerable en muchos sentidos. Con una historia de embarazo y parto única (y si estos han sido traumáticos hay que ir con especial cuidado), reivindico que podamos contar con espacios libres de exigencias, en el que haya cuidado, comprensión, un sitio como el que ofrece María, de quien os hablaré en este post.

A Maria, la profe, la conocimos Vero y yo cuando estábamos embarazadas. Como era nuestro tercer embarazo, quisimos darnos un lujo (sintiéndonos mujeres de alta sociedad jaja) y que Maria viniera a casa a darnos la clases.

Desde que la conocimos supimos que era especial. María que nos acompañó en las clases hasta que dimos a luz, siempre nos trató con mucho amor. Cuidó de nuestro cuerpo y nos enseñó a mirarlo, moverlo y hablarlo con palabras dulces y tiernas, cosa que valoro cantidad. El lenguaje es vital en todo proceso de transformación.

María enseña a abrir espacios en el cuerpo. Estando embarazada para hacerle más hueco al bebé y favorecer la gestación; como puérpera, para cuidar y revitalizar cada parte del cuerpo. 

Después de parir retomamos las clases, Vero lo hizo antes que yo que pasé los primeros 3 meses de mi puerperio dedicada totalmente a dejarme llevar. Desde que volví a los encuentros con María (los llamo encuentros porque son mucho más que clases de Yoga) estoy encantada. Ahora vamos nosotras a su espacio nuevo (volvemos a ser personicas normales) donde se respira tranquilidad y parece que el tiempo se ha detenido para ti.

“Los ejercicios que hacemos en clase de yoga con María cuidan el suelo pélvico y los puntos de cansancio propios del posparto”

Durante la clase me siento natural.Voy a clases con “Rosqui” mi peque y puedo atenderla todas las veces que es necesario; Maria acoge el llanto, el deambuléo, las interrupciones para amamantar, cambiar pañales y demás menesteres propios del mundo bebé. Lo hace con una ternura y una suavidad contagiosa.

¿Buscas una clase de Yoga para embarazadas y madres? Estas son las cosas que deberías tener en cuenta sobre la profesora:

  1. Que sea instructora de yoga prenatal o de postparto y que tenga conocimientos sobre cómo está el cuerpo de la madre en esta etapa y cuáles son sus necesidades.
  2. Que sepa cómo proceder con ejercicios respetuosos en caso de intervenciones médicas en el parto: episotomías, puntos, hemorroides, cesáreas….
  3. Que tenga empatía suficiente para entender el ritmo de las mamás con los bebés y favorezca un buen ambiente donde te sientas cómoda.

Con respecto a la clase, hay dos cosas esenciales:

  1.  Échale un ojo también a tus expectativas, mira cómo está tu situación con tu bebé en el momento de apuntarte. Estas clases aportan cosas muy importantes que no tienen que ver directamente con el yoga. Son espacios de encuentro para las madres puérperas, donde poder crear tribu, donde sosegar inquietudes, donde desparramarse un poco. ¡Ahí solo tu podrás ver si te compensan!
  2. Cada clase es imprevisible. Si la profe tiene la capacidad de mantener la mente abierta y adaptarse a cada día, es un ejercicio maravilloso de estar en el presente. Esto nos ayuda también a las madres a mantener esta actitud en nuestro posparto en general haciendo que transites el puerperio con más paz.

Contaros todo esto me ha hecho recordar muchos momentos, así que aprovecho para agradecer a este tiempo juntas. Gracias Vero por hacer tribu, gracias Maria por tanto amor!

¡Buenas noches, maitias!

¿CUÁNTO DURA EL POSPARTO?

¿CUÁNTO DURA EL POSPARTO?

El inicio de este momento nadie lo duda ocurre, incluso en casos de pérdida perinatal porque aunque sea duro nombrarlo, existe y hay que visibilizarlo. Lo que no está nada claro, por la diversidad de criterios y de experiencias, es cuándo lo abandonamos.

¿Cuándo dejamos de ser madres puérperas?

Desde elpartoesnuestro.es distinguen tres fases temporales:

  1. Puerperio inmediato: las primeras 24 horas.
  2. Puerperio precoz : desde el 2 al 7‑10 días (primera semana), 
  3. Puerperio tardío: hasta los 40‑45 días (retorno de la menstruación)

¿Y ya está? ¿Dejamos de estar en postparto a los 45 días de haber dado a luz a nuestro bebé? A nivel teórico no me cuadra y mi experiencia, en mis tres pospartos, tampoco ha coincido con este tiempo. Con mis dos primeros hijos la menstruación no volvió hasta los 9 meses, con mi tercera, vino a los 45 días más o menos, y no, no le busques explicaciones, en los tres he amamantado y lo continúo haciendo con la más pequeña, así que parece que esto es una ciencia inexacta y aún misteriosa. De hecho, yo sigo siendo puérpera, así lo siento en todo mi ser.

El posparto es toda una etapa, que vas más allá de la recuperación del funcionamiento normal del sistema reproductor y hormonal femenino.

Seguro te has enterado por la prensa, que se ha descubierto hace poco, que en el cerebro de las madres se dan cambios estructurales en áreas que tienen que ver con la empatía: el cuidado, la comunicación y todo lo relacionado con la conducta del maternaje (esto es súper interesante , más en @neuro.maternal)

Para que estos cambios cerebrales se lleven a cabo, y la conducta maternal se organice, se produce una poda neural parecida a la que ocurre en la adolescencia, es decir, se eliminan conexiones neuronales que no son prioritarias, en favor de un cerebro maternalmente eficaz (por eso, lo que no tiene que ver con tu cría no es prioritario para tu cerebro).Estos cambios permanecen en el cerebro de las madres hasta dos años después de haber dado a luz. 

Cada vez más se habla de una cuarta fase en el puerperio: posparto alejado, su límite no está claro ni definido aún. Y como te imaginarás, esto todavía no es aceptado por muchos profesionales de la salud.

 Las modificaciones en el cerebro muestran que entre el primer y segundo año después de dar a luz, los cambios y ajustes psicológicos permanecen en nosotras.

Lo que cabe esperar durante el posparto no es tanto, una recuperación, sino una transformación, una reconfiguración de todas nuestras partes como persona. La palabra recuperación tiene sentido cuando hablamos de la parte intervenida por la medicina  pero todo lo que deriva del embarazo y parto (cuando estos siguen un curso natural) no lleva a la mujer a RECUPERARSE sino a TRANSFORMARSE, a incorporar un nueva dimensión en su vida, la de ser madre.

Cada madre vivirá su posparto de una manera muy particular y aunque hayamos pasado la cuarentena seguimos puérperas. Cuando decimos que la maternidad nos ha supuesto “un antes y un después” no nos referimos a no caber en nuestra ropa de antes de embarazarnos, sino a que estamos RENACIENDO.

Si eso te asusta bella madre, te abrazo y te digo con MUCHO MUCHO AMOR, “no temas, en el posparto no te vas a perder, vas a TRASCENDER”, y esto puede ser un oportunidad preciosa de aprendizaje y de reencuentro contigo misma.

¡Recuerda que para transitar el posparto como tu necesitas te puedo acompañar!